jueves, 25 de abril de 2013
Destino.
Matamos lo que amamos. Lo demás
no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos. ¡Que cese ya esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante
para los dos. Y no basta la tierra
para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.
martes, 2 de abril de 2013
El día que conocí a Gabriel.
Siempre había sido mi mayor sueño en la vida conocer al profesor Gabriel. Me parecía un humano sensacional y sus propuestas -que en sus palabras- “Se le ocurrieron un día buceando” nunca me han importado (no conocía las propuestas de los candidatos, pero a diferencia de ustedes, yo lo admito), pero realmente quería conocerlo. Debía palomear en mi vida conocer al primer político que no es político. Al primer candidato Hipster. Al primer candidato que sin importar lo que haga o diga a nadie le importa. Al primer candidato que observaría las nalgas de una edecán sin importar lo que dijera la gente, para después agregar cínicamente: “Fue inevitable desviar la mirada ante tal belleza”.
Por lo tanto cuando Toño Esquinca lanzó el concurso “Un fin de semana con Quadri”, no dudé en levantar el teléfono, marcar el número de la estación y responder “Es un tren eléctrico, no saca vapor”. Cuando Toño me dijo “No cuelgues, vamos a tomar tus datos” no podía creerlo, había ganado. Después de mandar a comerciales solo solicitaron mi usuario de Twitter y cuando lo di me colgaron. Pensé en lo puñetas que es Toño Esquinca y lo que le pude haber gritado, pero me contuve...
Decepcionado (una vez más) de la vida, por lo que creí que fue un engaño, estuve enojado durante dos días hasta que recibí un DM por Twitter que decía “Q onda men, soy Gabo Q. dond t veo?”.
Lo había logrado. A huevo. Me sentí pleno.
Después de un rato de mensajearnos, tuve el atrevimiento de pedirle su Whatsapp y terminamos acordando que nos veríamos el sábado a las 15.00 horas en la Cibeles para que pudiera recibir mi merecido premio.
14.58 estaba yo ahí. Puntual. Ansioso. Esperando cual pretendiente que aguarda a la chica de sus sueños para pedirle que sea su novia, bueno casi. Como era de esperarse, llegó en una Combi azul con blanco, al acercarse a mí gritó: “¡Súbete puto!”, corrí a la camioneta y al entrar encontré unas colillas de cigarros tiradas en el tapete, quemaduras de cigarro en los asientos, algunas botellas vacías de cerveza Heineken y Jack Daniels tiradas por todo el coche que rebotaban varias veces en la cabeza de la joven que dormía en el piso y despedía un olor a alcohol y algo más.
Quadri portaba unos top siders Dockers, unos pantalones rojos y una playera de LCD Soundsystem. Mientras sonaba en su stereo Skrillex, me ofreció una pastilla de colores que mientras reía se pasó con un enorme trago de cerveza.
De ahí nos dirigimos hasta la heladería Roxy, donde compró un Banana Split que aventó en un parabrisas y tras dejar su Combi estacionado en segunda fila me dijo: “Vamos a andar en bici”.
Llegamos a una estación de Ecobici y mientras susurraba “Ese marica me la pela” cortó con unas pinzas el metal que detenía dos bicicletas, se subió a una y me gritó: “¡Pedalea joto estúpido!” (en ese momento empecé a sospechar de su homofobia[yo no soy joto]). Mientras pedaleábamos sobre las calles de la colonia Condesa me dijo: “Suficiente de ti, hablemos de mí” tras contarme algunos de sus “logros” como activista ecológico juró por su madre que el personaje Mario Bros estaba inspirado en él. Posteriormente llegamos al estacionamiento de un Superama, se bajó de su bicicleta y comenzó a acuchillar las llantas de un Tsuru, por lo que grité asustado: “¡Quadri, hay millones de Tsrurus en México ¿Cómo sabes que es el de Andrés?”. En ese momento llegó una señora que empezó a llorar mientras se preguntaba qué le habían hecho a su coche, mientras Gabo se cambiaba de playera por una de su alma mater, según para pasar desapercibido, Quadri encendió un cigarro y dijo “Las mujeres ni deberían manejar, son un peligro al volante las muy estúpidas” (en ese momento empecé a sospechar de su misoginia[yo no soy mujer]). Apagó el cigarro en el cofre del coche y nos fuimos caminando a su departamento.
En el camino le pregunté cuál era el objetivo de postularse a Presidente si nadie sabe quién es él, me respondió que lo hacía por las fiestas a las que lo invitan con famosos y que realmente no le interesaba ser Presidente “porque es muy Mainstream, es como venderse”, después sacó de su bolsa una bandera de México en la cual sustituyó el águila por una foto de Julia Orayen y que debajo llevaba con pintura fosforescente la frase “Quadri no se vende, MARICAS”.
Al llegar a su casa; un Pent House con un piso viejo de madera, olor a cigarro, muchas plantas y un montón de Hipsters drogándose. Pasamos a la cocina y me dijo “Esta es la vida de un Rockstar” mientras lavaba un montón de platos y me explicaba el origen de las ya famosas “Aguas Quadrilocas” que ahora sólo se conocen como "Aguas Locas". También me explicó a detalle como preparar los “Famosos Quadrikrispis chistosos”.
Al terminar de lavar los platos me explicó que “Nueva Alianza” no es un partido político, es un Conjunto artístico que encierra pintores, músicos, escultores, filósofos y gente que realiza performance con el objetivo de ganar unos centavos y cuestionar al sistema; en sus palabras “algo así como la Factory de Andy Warhol, pero menos marica”.
Se sentó en un sillón y escuché como susurraba “Debí haberme quedado a vivir en San Francisco”, posteriormente sacó una grapa de cocaína y dijo “Si Ebrard con sus mugrosas obras llena nuestra ciudad de polvo, yo haré lo mismo con mi nariz”.
Después de bailar un rato al ritmo de Hot Chip me invitó a Rhodesia, pero mi cuerpo ya no me daba para más; era un hecho, Quadri se daba una vida de Rockstar que yo no podía aguantar. Me di la vuelta y mientras salía de su casa me dijo una frase que jamás olvidaré:
“No votes por Josefina, las mujeres no sirven para nada. Mucho menos esa sirvienta rellena de bótox”.
Salí del lugar y mientras bajaba las escaleras de caracol escuché como me gritaba: “¡Con cuidado marica!” seguido de una risa imparable. Después sentí como caía sobre mí una playera con la frase “De músico, político y loco, Quadri tenemos un poco”.
Ese fue mi breve fin de semana con Quadri, en el que aprendí que él no es un candidato a la política, el es un auténtico Hipster. Un humano fuera de serie. Una mente que no pertenece a este mundo y que quizás jamás comprenderemos.
Nota extra: Me dijo que le pidiera al chofer que me llevara a mi casa y cuando bajé no había ningún chofer.
Por lo tanto cuando Toño Esquinca lanzó el concurso “Un fin de semana con Quadri”, no dudé en levantar el teléfono, marcar el número de la estación y responder “Es un tren eléctrico, no saca vapor”. Cuando Toño me dijo “No cuelgues, vamos a tomar tus datos” no podía creerlo, había ganado. Después de mandar a comerciales solo solicitaron mi usuario de Twitter y cuando lo di me colgaron. Pensé en lo puñetas que es Toño Esquinca y lo que le pude haber gritado, pero me contuve...
Decepcionado (una vez más) de la vida, por lo que creí que fue un engaño, estuve enojado durante dos días hasta que recibí un DM por Twitter que decía “Q onda men, soy Gabo Q. dond t veo?”.
Lo había logrado. A huevo. Me sentí pleno.
Después de un rato de mensajearnos, tuve el atrevimiento de pedirle su Whatsapp y terminamos acordando que nos veríamos el sábado a las 15.00 horas en la Cibeles para que pudiera recibir mi merecido premio.
14.58 estaba yo ahí. Puntual. Ansioso. Esperando cual pretendiente que aguarda a la chica de sus sueños para pedirle que sea su novia, bueno casi. Como era de esperarse, llegó en una Combi azul con blanco, al acercarse a mí gritó: “¡Súbete puto!”, corrí a la camioneta y al entrar encontré unas colillas de cigarros tiradas en el tapete, quemaduras de cigarro en los asientos, algunas botellas vacías de cerveza Heineken y Jack Daniels tiradas por todo el coche que rebotaban varias veces en la cabeza de la joven que dormía en el piso y despedía un olor a alcohol y algo más.
Quadri portaba unos top siders Dockers, unos pantalones rojos y una playera de LCD Soundsystem. Mientras sonaba en su stereo Skrillex, me ofreció una pastilla de colores que mientras reía se pasó con un enorme trago de cerveza.
De ahí nos dirigimos hasta la heladería Roxy, donde compró un Banana Split que aventó en un parabrisas y tras dejar su Combi estacionado en segunda fila me dijo: “Vamos a andar en bici”.
Llegamos a una estación de Ecobici y mientras susurraba “Ese marica me la pela” cortó con unas pinzas el metal que detenía dos bicicletas, se subió a una y me gritó: “¡Pedalea joto estúpido!” (en ese momento empecé a sospechar de su homofobia[yo no soy joto]). Mientras pedaleábamos sobre las calles de la colonia Condesa me dijo: “Suficiente de ti, hablemos de mí” tras contarme algunos de sus “logros” como activista ecológico juró por su madre que el personaje Mario Bros estaba inspirado en él. Posteriormente llegamos al estacionamiento de un Superama, se bajó de su bicicleta y comenzó a acuchillar las llantas de un Tsuru, por lo que grité asustado: “¡Quadri, hay millones de Tsrurus en México ¿Cómo sabes que es el de Andrés?”. En ese momento llegó una señora que empezó a llorar mientras se preguntaba qué le habían hecho a su coche, mientras Gabo se cambiaba de playera por una de su alma mater, según para pasar desapercibido, Quadri encendió un cigarro y dijo “Las mujeres ni deberían manejar, son un peligro al volante las muy estúpidas” (en ese momento empecé a sospechar de su misoginia[yo no soy mujer]). Apagó el cigarro en el cofre del coche y nos fuimos caminando a su departamento.
En el camino le pregunté cuál era el objetivo de postularse a Presidente si nadie sabe quién es él, me respondió que lo hacía por las fiestas a las que lo invitan con famosos y que realmente no le interesaba ser Presidente “porque es muy Mainstream, es como venderse”, después sacó de su bolsa una bandera de México en la cual sustituyó el águila por una foto de Julia Orayen y que debajo llevaba con pintura fosforescente la frase “Quadri no se vende, MARICAS”.
Al llegar a su casa; un Pent House con un piso viejo de madera, olor a cigarro, muchas plantas y un montón de Hipsters drogándose. Pasamos a la cocina y me dijo “Esta es la vida de un Rockstar” mientras lavaba un montón de platos y me explicaba el origen de las ya famosas “Aguas Quadrilocas” que ahora sólo se conocen como "Aguas Locas". También me explicó a detalle como preparar los “Famosos Quadrikrispis chistosos”.
Al terminar de lavar los platos me explicó que “Nueva Alianza” no es un partido político, es un Conjunto artístico que encierra pintores, músicos, escultores, filósofos y gente que realiza performance con el objetivo de ganar unos centavos y cuestionar al sistema; en sus palabras “algo así como la Factory de Andy Warhol, pero menos marica”.
Se sentó en un sillón y escuché como susurraba “Debí haberme quedado a vivir en San Francisco”, posteriormente sacó una grapa de cocaína y dijo “Si Ebrard con sus mugrosas obras llena nuestra ciudad de polvo, yo haré lo mismo con mi nariz”.
Después de bailar un rato al ritmo de Hot Chip me invitó a Rhodesia, pero mi cuerpo ya no me daba para más; era un hecho, Quadri se daba una vida de Rockstar que yo no podía aguantar. Me di la vuelta y mientras salía de su casa me dijo una frase que jamás olvidaré:
“No votes por Josefina, las mujeres no sirven para nada. Mucho menos esa sirvienta rellena de bótox”.
Salí del lugar y mientras bajaba las escaleras de caracol escuché como me gritaba: “¡Con cuidado marica!” seguido de una risa imparable. Después sentí como caía sobre mí una playera con la frase “De músico, político y loco, Quadri tenemos un poco”.
Ese fue mi breve fin de semana con Quadri, en el que aprendí que él no es un candidato a la política, el es un auténtico Hipster. Un humano fuera de serie. Una mente que no pertenece a este mundo y que quizás jamás comprenderemos.
Nota extra: Me dijo que le pidiera al chofer que me llevara a mi casa y cuando bajé no había ningún chofer.
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